sábado, 15 de junio de 2013

3ºPROPUESTA DEL NATURAL. PINTURA III




MAURIZIO CATTELAN

 
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Italiano residente en Nueva York, Maurizio Cautelan, utiliza los lenguajes de la escultura y la performance, fundamentalmente, para dar a sus obras una dimensión poliédrica, polisémica que necesitan de una contemplación detallada para penetrar más allá de la dimensión física de la obra, para intentar penetrar en la ironía y el sentido transgresor que colocan a este artista como un genio del simulacro capaz de sacar a la luz las partes oscuras de la realidad en la que vivimos.
 

Así sus obras nos presentan al Papa Juan Pablo II aplastado por un meteorito, mete a Hitler en el cuerpo de un niño de 12 años de rodillas en medio de la sala, cuelga a un caballo del techo, presenta a tres niños ahorcados, o el suicidio de una ardilla. Lo que busca es contraponer la esencia y la apariencia de las cosas poniendo de manifiesto las estrategias de enmascaramiento, de ocultación de las intenciones verdaderas que están detrás de nuestros actos.
 
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Con un sentido del humor muy peculiar, que puede hacer que el espectador se despiste con facilidad, en un camino en el que se ponen en pie de igualdad el proceso de creación artística con un contexto en el que toma vida que está muy cerca del fracaso. Una obra no apta para aquellos que encuentran en la representación mediática de la realidad un lugar de acrítico descanso. Obras que algunos consideran como auténticos poemas visuales, en los que no es difícil que el espectador encuentre fragmentos de su propia memoria, aunque la interpelación que nos lanza la obra obliga a replantearse esos esquemas.
 

Un artista acostumbrado a ver su obra rodeada el escándalo, como cuando colgó del árbol más antiguo de Milán tres maniquíes representando a otros tantos niños, de tamaño natural, obra que fue agredida por un individuo armado con un hacha. En relación a esta polémica el artista se preguntó: "¿Cómo puede ser la sociedad tan hipócrita que se sorprende por un muñeco colgado de un palo cuando nos encontramos a diario imágenes fantasmagóricas de niños que mueren o que son víctimas de guerras o de otras situaciones?"
 
 
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El simbolismo relacionado con el mundo de la infancia, lo retomó en su figura de Hitler, representado con un cuerpo de 12 años y arrodillado, casi como si estuviera pidiendo perdón a la Historia, en una alusión a la inutilidad de matar a millones de personas para lograr la inmortalidad. Un verdugo derribado ante un público que no puede evitar sucumbir a la risa y a una cierta sensación de lástima, que, sin duda, no hubiera sido muy del agrado de aquel sanguinario dictador si lo pudiera estar viendo.

En el 2000, expuso en la Royal Academy de Londres una de sus obras más conocidas, como es la titulada La hora nona, en la que aparecía un Juan Pablo II de poliéster derribado sobre una alfombra roja salpicada de cristales, por un meteorito. Detrás del impacto inicial, ciertamente llamativo, se nos va apareciendo poco a poco, una reflexión en torno a lo vulnerables que son los iconos de la humanidad, convertidos en auténticos objetos de veneración extrema. El título incide aún más en esa idea, al hacer referencia a la hora de la muerte de Cristo: La hora nona.

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Sobre el mayor basurero de la isla de Sicilia colocó una réplica de la palabra Hollywood situada en Los Ángeles, haciendo convivir en un mismo espacio los sueños de esplendor y de grandeza, con una realidad que se ahoga en su propia basura. En esa obra se dan claramente la mano presupuestos conceptuales y minimalistas, con la esencia del arte pop, para dar origen a una obra sincrética en la que dos mundos contrapuestos, se dan la mano y nos muestran las dos caras de una misma moneda.

La total ausencia de empatía hacía el sufrimiento de los demás, la puso de manifiesto cuando dejó en una calle una figura de un vagabundo de látex, con una apariencia absolutamente real, para ver como nadie se detenía a interesarse por el estado en el que se encontraba el presunto vagabundo. Así, los transeúntes se convirtieron en actores inconscientes de una performance a la que le dieron un contenido espectacular.

PINTURA OTRA




¿Qué es pintar hoy? En este reportaje de metrópolis he tenido la oportunidad de encontrar cuatro propuestas que desbordan la idea tradicional de pintura.

Pintura desplegada, pintura idea, pintura resucitada, pintura en movimiento, pintar sin pintura, pintura desecho de vida, memoria del lugar.

Guillermo Mora, es un artista que no busca una pintura que plantee nuevos espacios, ni transporte a otros lugares, sino una pintura sólida, física y que este presente, que ocupe un espacio nuestro. Una pintura que tenga cuerpo pos sí misma, pintura en estado puro.





También hemos visto otro tipo de pintura, en la que sus  artistas, transfieren la pared en un soporte bidimensional, una tela, no es una pintura relacionada con algo pictórico, sino con un concepto de arranque o estampación. Estas artistas buscan espacios que vayan a desaparecer o ser restaurados. Me ha llamado especialmente la atención el proyecto de la prisión de Holmerburg, como sus paredes hablaban por sí mismas, cuanto valor emocional contenido.



Esther Mañas, es otra artista que rompe con la pintura tradicional, pinta con diferentes materiales, siendo  el mismo material el que define la obra. Juega con la perspectiva del espacio dibujado y como este se mezcla con el espacio real.



 
Por último, cabe destacar a Elena Bajo, quien crea un paralelismo, entre crear y reflexionar, para ella crear es una continua reflexión por ello escoge lugares con historia y pasado para exponer sus obras.  Realiza performances, en las que basa su proyecto en dos puntos, objetivos y subjetivos, cuya negociación entre ellos da como resultado un trabajo.



viernes, 14 de junio de 2013

Gregor Schneider




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  Artista Alemán que expone y trata su obra en el lugar más personal e íntimo para él, su casa.
De esta manera recrea todo un mundo conceptual, rincones enigmáticos, agujeros, oscuridad, escenas de horror y asesinatos, estancias que ocurren en la vida real, trasladadas al campo del arte.

Es el espectador el que percibe libremente e interpreta las obras del artista, ya que este no da ninguna explicación al respecto, considera que el significado de una obra no es algo necesario,  debe ser el espectador quien tenga y cree su propia visión.